viernes, 22 de mayo de 2015

2014 en música

Una selección de diez de los discos del año pasado que más he venido disfrutando. En orden alfabético.






Aphex Twin, Syro
(Warp)

La IDM de Aphex Twin resulta aquí tan entretenida, creativa y bien ensamblada como en algunos de sus mejores momentos. Más allá de las expectativas, es una buena colección de acid techno de la vieja escuela con su sello personal, que tal vez no rompe esquemas pero gana a cada escucha. Todo suena muy bien y muy equilibrado, como el trabajo de un artesano que sabe hacer un artilugio de calidad. Es de destacar esa notable capacidad que tiene de mantenerte atento y a la escucha con viejos recursos y su inconfundible buena mano para la melodía, el ritmo y, en fin, el arte de hacer música electrónica.




Lucette Bourdin, Brushtrokes Echo

Conmovedor recopilatorio del ambient espacial que esta artista se dedicó a componer durante los años de su enfermedad hasta su muerte. Desde que oí "Drowning in Drone" en SomaFM, quedé impresionado y de alguna manera fascinado por su música y por la circunstancia vital que rodeó a su creación, esa canalización de belleza y paz a través del arte, en medio del sufrimiento. Esta antología recoge algunas de las obras que fue publicando en netlabels, piezas de ambient expansivo, cósmico, con un sentido de la maravilla y una marcada feminidad que le dan un carácter único y una sensibilidad muy especial.




Vashti Bunyan, Heartleap

El regreso de Vashti Bunyan es tan encantador y bonito como era de esperar. Su música, su voz, tienen esa delicadeza, esa belleza y esa capacidad de conmover las fibras más sutiles, que conocemos tan bien de sus otros dos discos. Su despedida discográfica nos deja una nueva colección de canciones que vibran en esa misma frecuencia contemplativa y apacible, capaces de conquistar tu corazón sin prisas y con esa serena sensibilidad, ese amor.




Earth, Primitive and Deadly

Este es el disco que más me ha sorprendido, y el que más he escuchado y sigo escuchando con frecuencia, de toda la lista. Earth, banda exponente del drone metal y aledaños, y al mismo tiempo inclasificables, independientes de toda etiqueta y cauce, artífices de su propio lenguaje, inimitables, se reencarnan en un grupo de rock psicodélico y se marcan este puñado de temazos que desafían sus propios límites y los barómetros de calidad de un género muy de moda ahora. Earth no están disfrazándose, en realidad. Lo suyo es el rock lento, son artesanos y maestros en ese gremio o religión, y su música en este disco suena amenazadora y sinuosa como una serpiente. La maravillosa portada lo termina de redondear.




Natural Snow Buildings, The Night Country

Nueva entrega de las exploraciones de otros mundos que esta pareja de brujos viene canalizando en forma de psicodelia folk y jams de drone telúrico-cósmico. Natural Snow Buildings parece ser, a estas alturas, una tradición musical, con todo lo que conlleva la palabra tradición: creatividad y experimentación dentro de unos límites más o menos claros. Es un alivio que sigan ahí tejiendo, soñando, como sólo ellos saben hacer. Si te paras a escuchar y conectas, esta colección de canciones es, como siempre, íntima y maravillosa. Te transporta. [Reseña]
 




Orphan Fairytale, My Favourite Fairytale

Ondas y sueños para perderse. Mantras de la naturaleza, sinfonías de gotas de agua y reflejos cristalinos. Este recopilatorio recoge cuatro piezas largas de la artista, publicadas en los últimos años, joyas multifacéticas que asoman a universos de patrones geométricos extraños que viven y te envuelven como hechizos, como mundos incomprensibles en expansión. Feérico, hipnótico, onírico, extraño y encantador.




Stag Hare, Gazer
(self released)

El drone gozoso de Stag Hare, más desnudo y espacial que nunca, en cuatro miradas que te dejan flotando en su sonar a cielo. 




Jonn Serrie, Day Star

Jonn Serrie, artista conocido dentro de la new age desde su clásico And the Stars Go With You de 1987, ha tenido varias vertientes musicales, siendo la de aquel debut la que le identifica como un autor fundamental de la música espacial. Música de planetarios, de visiones idílicas de un espacio lleno de sentido de la maravilla, asombro y promesas de exploración, a eso suena su música. Sus grandes discos en esta línea son increíbles, realmente te transportan a ese imaginario de espacios siderales y nebulosas multicolor, y este no es menos grande que sus mejores títulos.




Tuluum Shimmering, The Sky Tree

La música hipnótica, repetitiva y llena de vida de Tuluum Shimmering, en un delirio progresivo que te deja sin palabras. El uso del piano, en su progresiva exaltación, resulta impactante. Un disco tremendo en la siempre brillante discografía de este prolífico artista.




Ulaan Passerine, Byzantium Crow

Este disco recrea en mi imaginación la historia de un aprendiz de maestre que, tras huir de la Ciudadela en circunstancias sospechosas, cruzó el Muro y se unió al Pueblo Libre. Más tarde abandonó a Mance Rayder y, junto con otros renegados que como él eran músicos avezados, se montó un conventículo en una caverna abandonada, donde se dedican a improvisar jams hipnóticas bajo la influencia de las energías mágicas de un viejo arciano del lugar. El cuervo de la portada escucha y asiente, complacido.



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