martes, 20 de diciembre de 2011

Lumerians, Transmalinnia



(Knitting Factory, 2011)

Mesurado, directo y actual como para ser pop, este disco contiene a la vez la exploración cósmica del rock espacial más energético, la magia de la psicodelia clásica más estrellada y vital. Lumerians parecen tener un sonido propio, sólido y muy prometedor, pero resuenan ecos (causales o casuales) a los primeros Pink Floyd, a Hawkwind, al krautrock. Y, en mi memoria, a los Manta Ray más experimentales, lo cual le da un encanto extra.

El disco se abre con "Burning Mirrors", un hit potencial que ya lanzaron el año pasado en single de vinilo. A partir de ahí, el viaje no aburre en ningún momento. Entre los ocasionales cantos reverberantes, prima ante todo lo instrumental, que el grupo maneja con maestría, creando un ambiente de penumbra interestelar, misterioso e hipnótico, con sus ritmos y bajos repetitivos pero extraños, la electricidad de sus guitarras alucinadas, la presencia envolvente de los teclados, las flautas y todos esos brillos, percusiones y vibraciones que titilan en la oscuridad.

El juego de la música de Lumerians, el evocador arte de sus portadas, traslucen una psiconáutica sonora e imaginal inspirada e inspiradora. Para mí, esta es la revelación del 2011, el debut de lujo, un disco tremendo que tal vez presagie grandes sorpresas para el futuro.

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